Avivar El Fuego


En esto, la Iglesia jugó un papel fundamental como institución; de ahí, la relevancia de los santos y las reliquias. En la Santa Misa y en el retablo, se sintetizan estas mediaciones entre las relaciones del hombre con Dios. Simbólicamente, podría señalarse, que el retablo deja al creyente ir creando una escalera, mediante la cual, se da la relación con las maneras de comunicación con el Creador, cuyas premisas se desarrollaron en el barroco. Pero ¿en qué consiste el simbolismo místico? Expresa lo numínico o divino que escapa a la definición lógica, puesto que es imposible analizar un secreto racionalmente. En la relación del progreso espiritual realizado y en las ediciones descritas, revelan experiencias sobrenaturales no comunicables por vía directa. Por ende, las proyectos artísticas del periodo barroco trascienden ampliamente la imitación realista o la imaginación romántica, encarnan encuentros con Dios reales, no poetizados en cuanto a los hechos y realidades .

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Aparte de eliminar el pecado, Juan presenta a Jesús como el que viene a «bautiza con Espíritu Santo». Las dos actividades están similares. Jesús quita el pecado comunicando el Espíritu de Verdad, de Amor, de Santidad. Esta santidad es más que una perfección ética. Es la vida de Dios circulando en nuestra vida. El Espíritu Santo hace brotar en una Vida contrapuesta a la vida de pecado. En el libro de Juan Ferrando Roig, Iconografía de los santurrones, se lee que siempre va acompañada de la Virgen niña, pero existen muchas representaciones en estatua que va solo con el libro, como en el retablo de Tepeyanco.

Abandonados ¿se Ha Olvidado Dios De Nosotros?

Este pensamiento religioso se acompañó en la Nueva España de una robusta reafirmación de la visión mística del mundo. Concordante con el espíritu de la época, hubo un misticismo práctico, una mezcla de la vida activa y la vida contemplativa, una vivencia religiosa no limitada a los santos, ensanchada para integrar a todos los leales a la Iglesia como Cuerpo místico de Cristo. San Amable es una imagen representativa por el hecho de que tiene elementos que dejan ver de forma simbólica lo que significó el “acercamiento de 2 civilizaciones”. La imagen de san Amable predicando ante el cacique nos comunica de forma alegórica que un religioso predicó la palabra del santurrón a los caciques.

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Además, deja al creyente ser guiado en la vida ascética, ya que parte del retablo más grande la ocupa el santo fundador de la orden, san Francisco, y los más conspicuos ejemplos de santos que invitan al devoto a tenerlos presentes como modelos de la vida cristiana. Y con esto, muestran el sendero que todo católico debe proseguir para lograr la salvación. La imagen donde se plasmaron la figura de san Amable y la del cacique Hernández Aguayo simboliza el “acercamiento de dos mundos”. Pero debemos señalar que, en un caso así, los indígenas asimismo conquistaron lugares muy importantes en el retablo, incluso sobre los criollos y de los españoles. Si el arte tiene una función sinecdóquica (y aquí validamos asimismo lo que en su momento puede reflejar “la pequeña historia”), una parte representará al todo. Un microcosmos que proyectado va a haber de aclarar al macrocosmos. Y de esta forma, observaremos como atrás de esa lucha que se da entre el clero regular y el secular, magníficamente revelada en los retablos que estudiamos, se da por supuesto otra lucha de los señores caciques, que ven fenecer sus privilegios y prerrogativas.

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En algunos cuadros del retablo hay una aportación al conocimiento hagiográfico al enseñar puntos como la vida de san Gamelberto. Había, ahora, una oferta de beatos nuevos en la parroquia. Es gracias al arte que tenemos una visión extensa que singulariza esta etapa de la historia. Advertimos no sólo las cercanías y distanciamientos que se brindaron desde la segunda mitad del siglo XVII y hasta la primera del XVIII. Más allá oracionesalavirgenmaria.com de la división entre el clero regular y secular, el mundo indígena procuró preservar su status ante ambos antagonistas. Hay que llevar a cabo notar, que el arte católico desde la segunda mitad del siglo XVI nació como respuesta al movimiento protestante, estableció la necesidad de tomar las mediaciones del hombre y la divinidad.

Este santurrón vivió en una temporada donde el planeta se encontraba lleno de intereses y ambiciones terrenales. Francisco ayudaba su padre en el comercio, y vivía lleno de vanidades mundanas. La intención del clero secular fue la de demostrar, llevar a cabo patente y recordar a los leales que eran los únicos que podían regentar los sacramentos a la población de Tepeyanco. Los frailes regulares ya no podían realizar esa tarea y debían estar recluidos en su convento. Los seculares tenían asimismo la intención de enseñar santurrones seculares extraños para la población. Los feligreses de Tepeyanco habían venerado a san Francisco de Agarráis y a santurrones de la orden franciscana, pero ahora debían admitir a santos seculares y venerarlos.

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En general, la gran dificultad de la sociedad novohispana que vivía en un mundo raro y vertiginoso de formas y mentalidades se vislumbra a través del arte de los retablos de Tepeyanco. Las esperanzas de ambos cleros, y de los caciques patrocinadores, lo que los incitaba a promover y también impulsar sus idóneas, el concepto y el rumbo que le daban a su historia consultarif.com, el manejo de su economía, el accionar ante una sociedad que los observaba dentro y fuera del universo mundano y artístico. El reconocimiento disputado por los donantes y sus formas de vida que nos revelan ideales, poderes, emociones, fuerzas, voluntades, cambios y sensibilidades, además de estilos, especificaciones e influencias que aparecen con más desenvoltura.

En la imagen se muestran conciliados 2 mundos opuestos. Observamos una identidad manipulada por el poder político, enseñanza de la historia y de la vida social hasta llegar a hacer un símbolo de identidad. Es poco lo que se dice en los Evangelios sobre la vida de san José. San Francisco fue hijo de un comerciante de telas llamado Bernardone, su madre se llamaba Pica.

  • Los santos seculares representados en el retablo tienen una función considerablemente más profunda de la que aparentan, en tanto que se trataba de introducir en el imaginario indígena una hagiografía diferente a la que les habían imbuido los monjes.
  • El sentido teologal de la cruz de Jesús es fallecer para dar la vida a la humanidad.

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